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Las puertas de la ciudad

City gates

03/01/2010

Résumé

Les successives transformations inhérentes à toute ville nous obligent à réfléchir et parfois à redéfinir ses limites. Ces espaces présentent souvent de façon évidente, mais parfois avec plus de subtilité, l'émergence de nouveaux usages, ainsi que la disparition d'autres. Le marché aux puces de Saint-Ouen, au nord de Paris, et les objets qu'on peut y trouver, sont pris comme exemple pour une réflexion plus large sur les opportunités et les transformations qui ont lieu dans les franges constitutives des limites administratives entre le ville et l'agglomération métropolitaine d'aujourd'hui.
The inherent successive transformations of cities lead us to reconsidering and sometimes redifining its limits. This places often present in an obvious way, but sometimes with more subtility, the emergence of new uses, as well as disappearance of others. The Marché aux puces of Saint-Ouen, in the north of Paris, and the objects we find there, are taken as an example for a broader thinking on opportunities and transformations which take place in fringes composing administrative limits between city and contemporary metropolitan agglomerations.

Texte

Luz de invierno entre los objetos del marché aux puces de Saint-Ouen. Los objetos de este mercado de antigüedades logran atrapar la calidez de unos escasos rayos de sol, y con ello, presentar luminoso su rostro añejo.

En la ciudad de París, a pocos minutos de la porte de Clignancourt, donde se sitúa la última estación de la línea de metro que la atraviesa de norte a sur, se encuentra este singular mercado, que cuenta con casi cien años de existencia, y que está constituido por stands y barracas distribuidas al azar de estrechos pasajes sinuosos, unos cubiertos y otros descubiertos. Microcosmos social y étnico, es lugar de antigüedades de precioso valor y modestos objetos apartados de la vida cotidiana, por desuso o desencanto. En él, pueden cruzarse vidas de lo más dispares, acaudalados turistas, parisinos curiosos o carteristas errantes; todos ellos en busca de auténticas oportunidades.

En el marché aux puces, la sorpresa continua acompaña al visitante por la diversidad de objetos y de estilos: cómodas Luis XIV, Napoleón III, Art Decó y mobiliario de los años 30´-50´ cohabitan junto a servicios de mesa desparejados, fotografías antiguas, gravados, cartas postales, fonógrafos, libros raros, joyería magrebí, y delicado arte africano.

Este mercado entró en la historia en los años 20´ como uno de los escenarios predilectos de deambulación del grupo surrealista1. Fue lugar de peregrinación de artistas que, dejando guiar sus pasos por el azar, solían acudir en busca de objetos de inspiración que no se encuentran en ningún otro lugar.  Objetos desfasados, inútiles, fragmentos casi incomprensibles; « objetos perversos en el sentido en que yo los entiendo y los amo »2  es como describía André Bréton estos objets trouvés capaces de despertar los secretos deseos del inconsciente. Un lugar en el borde de la ciudad que sigue animando el gusto de lo insólito y el espíritu de lo fortuito.


Callejuela en el marché aux puces de Saint-Ouen.

Entre mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX, y antes de convertirse en mercado, en la época en la que París se encontraba delimitada en su perímetro exterior por la fortificación de Thiers3, este lugar se trataba de un territorio extramuros, marcado por la pobreza, en el que una gran parte de la  población lograba sobrevivir gracias a los despojos de la ciudad intramuros. Los llamados chiffoniers o « pecheurs de lune », recorrían en la sombra el París nocturno en busca de objetos que alimentaran la población que se agrupaba entorno a esta puerta de la ciudad.

En los años veinte, con el derribo de la fortificación, se dejó paso a un territorio donde se creó este mercado, que todavía hoy mantiene su alma vagabunda y errante. Lo que fuera la franja que contuvo la fortificación  se convertiría en los años sesenta en el lugar óptimo para el trazado del boulevard périphérique, cinturón de ronda de la ciudad acabado en 1973,  por el que circulan a diario cerca de un millón y medio de usuarios. Para acceder al mercado, debe pasarse bajo los imponentes pilares de hormigón que sostienen esta infraestructura. Hoy en día, este cinturón define el límite físico, administrativo y político entre la capital y las aglomeraciones de la periferia.

El paisaje urbano que caracteriza este área está constituido por vías rápidas, grandes inmuebles en banda, las últimas medianeras de la ciudad se confunden entre vastos equipamientos, oficinas de grandes entidades, industrias en desuso, e intercambiadores de escala metropolitana. Todos estos usos conviven en una franja de territorio sin duda inhóspita para el peatón.


Espacio bajo la infraestructura del Périphérique en Puerta de Clignancourt.


Vías férreas en abandono entre el Boulevard Ney y la rue Belliard.

Éstas son las características de un lugar, como los que a menudo se reproducen en los bordes de nuestras ciudades contemporáneas, donde la vida de la ciudad extiende sin contemplaciones sus límites de modo imprevisto. Un límite difícil entre la ciudad y la periferia, marcado por un tráfico denso, y un territorio caótico, en el que la vida de la ciudad encuentra el lugar « idóneo » para el intercambio, la deambulación, lo prohibido, el mágico cruce de realidades « sin orden » aparente.

Allí donde la ciudad muestra un caos descontrolado, podemos pensar que aun no ha tenido tiempo de construir un « lugar » a sus habitantes, que allí siguen abandonados a su suerte. La vida de éstos no entiende de espacio reglamentado, y es precisamente en estos bordes, en los límites, donde pueden observarse sus carencias, sus deseos inconscientes, donde tiene lugar aquello para lo que la ciudad no ha previsto un espacio, o aquello a lo que no quiere dar cabida y no quiere mirar. Suelen sucederse en estos lugares actividades extravagantes a los ojos de la ciudad que ya posee un lenguaje y unos códigos de orden asumidos.

Con el tiempo estas actividades y usos pasaran a ser integrados en la ciudad, que se esforzará por atribuirles una forma concreta. De estos lugares se espera que evolucionen, que cicatricen y que la ruptura física de paso a un espacio de vínculo con la periferia y su extenso paisaje.

Un cambio de perspectiva propio del siglo XXI, común a muchas grandes ciudades, nace de la conciencia de su devenir metropolitano4. Las actuales preocupaciones de movilidad, vivienda, y protección del medio ambiente nos obligan a modificar estos no man´s land, de paisajes difíciles y urbanismo caótico, en el territorio de las nuevas oportunidades, el espacio de una continuidad urbana del mañana, un vínculo necesario entre todas las partes de la metrópolis, un territorio de acogida, que integre funciones urbanas y que se abra a su paisaje periurbano.

En París, la Region Île-de-France y el Departamento conducen de forma coordinada con las colectividades contiguas a la ciudad, un estudio de integración de la vasta franja ocupada por la infraestructura del periférico5, que responda a las necesidades de sus habitantes y que se concrete en proyectos de adecuación de estos espacios « puente » entre ciudad y aglomeración metropolitana6.

Tal vez las puertas de una ciudad sean el espejo de su alma, pues en ellas todo lo que está en curso, sus procesos, sus residuos, sus cuestiones, también sus respuestas, la materia que las construye, se exponen a menudo de forma explícita. Es en estos lugares donde la ciudad habla sinceramente de sus entrañas, de los grupos sociales que la componen, de su condición de lugar de intercambio, de sus infraestructuras actuales y en desuso.

Si los objetos del marché aux puces definieran el alma de París, ésta sería efectivamente vetusta, aterciopelada, multirracial, cuna de grandes letras, y complementos démodé, destino codiciado de artistas y amantes de lo antiguo.

Se presentan en los límites de la ciudad objetos como los de aquel mercado, residuos sin dueño, útiles en otro tiempo pero carentes de sentido en la actualidad. Estos espacios esperan su destino. Son lugares de inspiración que anhelan ser ciudad. Unas veces nos acechan con sus monstruosas realidades, pero otras, cuando son observados con delicadeza, nos permiten comprender sus más anhelados sueños de devenir.    

Mots-clés

Marché aux puces, limites urbaines, usages périurbains, périphérie, avenir métropolitain
Marché aux puces, urban limits, periurban uses, outskirts, metropolitan future

Bibliographie


Bedel, J., Les Puces ont cent ans, Cany, Éditions Gabel, 1985.

Hazan, E., L'Invention de Paris. Il n´y a pas de pas perdus, Paris, Seuil, 2002.

Lynch, K., The image of the city, Cambridge Mass, MIT Press, 1960.

Panerai, P., Paris métropole. Formes et échelles du Grand-Paris, Paris, Éditions de la Villette, 2008.

Sciardet, H., Les Marchands de l´aube : ethnographie et théorie du commerce aux puces de Saint-Ouen, Paris, Economica, 2003.

Sola Morales, M., Las formas de crecimiento urbano, Barcelona, UPC, 1997.

Trevelo, P. A., Viger-Kohler, A. (sous la dir. de), No Limit. Étude prospective d'insertion urbaine du périphérique de Paris, Paris, Éditions du Pavillon de l´Arsenal, 2008.

Auteur

Elena Fontal Aira

Diplômée architecte (UPC, Universtat Politécnica de Catalunya).
Master en théorie et démarches du projet de paysage » (École nationale supérieure du paysage de Versailles).
Courriel : efontal@coac.net

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Elena Fontal Aira
Las puertas de la ciudad
publié dans Projets de paysage le 03/01/2010

URL : http://www.projetsdepaysage.fr/fr/las_puertas_de_la_ciudad_

  1. El movimiento surrealista ve su nacimiento oficial con la publicación del Manifiesto Surrealista por André Bréton, París, 1924. Numerosos artistas e intelectuales de la época formaron parte de dicho grupo que exaltaba y daba sentido a lo espontáneo, lo indeterminado, lo imprevisible y azaroso, como mecanismo de acercamiento y transformación del mundo exterior. Entre muchos otros, destacaron: T.Tzara, P.Éluard, M.Duchamp, P.Soupault, F.Picabia, M.Ernst y E.Arp.
  2. « Tout récemment encore, comme un dimanche, avec un ami, je m´étais rendu au «marché aux puces» de Saint-Ouen (j´y suis souvent, en quête de ces objets qu´on ne trouve nulle part ailleurs, démodés, fragmentés, inutilisables, presque incompréhensibles, pervers enfin au sens où je l´entends et où je l´aime...). » Bréton, A., Nadja (1928), Paris, Gallimard, 1964, p. 59.
  3. La fortificación de Thier fue construida durante el periodo 1841-1844, bajo el mandato de Adolphe Thiers, presidente de la III República Francesa. Dicha fortificación englobaba unas 7800 Ha y fue progresivamente derribada entre 1919 - 1929.
  4. Las diferencias entre los límites administrativos y las densidades de grandes metrópolis como París, Londres, Nueva York y Shangai, son comparadas y puestas en evidencia por Philippe Panerai, en Paris Métropole. Formes et échelles du Grand Paris, Éditions de la Villette, 2008, p. 173-198.  
  5. Trévelo, P.A., Viger-Kohler, A., No Limit. Étude prospective de l´insertion urbaine du périphérique de Paris, Paris, Éditions du Pavillon de l´Arsenal, 2008.
  6. La Ville de Paris, como entidad administrativa, cuenta con 2,2 millones de habitantes y un área de unos 100 km², mientras que la aglomeración urbana ronda los 9,9 millones de hab. en un área de 2700 km², y en la que se incluyen 396 municipios (communes), op. cit., 4, p.197.